La verdad no sé si todavía alguien le sigue la pista a esto. Tan vacío y precario, pero en fin.
Bien, decidí empezar con un poema de José Emilio Pacheco, uno de mis escritores mexicanos favoritos.
Esto se llama El Sol Oscuro, y es parte de sus Elementos de la noche (1958-1962).
El Sol Oscuro.
Enciende el vuelo llamas transparentes.
Domina el aire un sol ágil y oscuro.
La noche es oquedad, desierto muro
o río que se disuelve en sus afluentes.
Otro dolor regresa cuando sientes
que el árbol de ese tiempo en que no duro
se nutre de la muerte y lo futuro
y la tierra y la sangre incandescentes.
Avanza el mar. Inunda lo que sueña.
El agua pasa y al fluir perdura.
Se remansan los siglos en la peña.
Donde la sal anula su estructura.
La sombra arde en su espejo. El mar se adueña
de la tierra: su límite y tortura.
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